Sobre Mí

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Trende y YO

Pruebo las cosas antes de que inviertas tu dinero, y te digo si valen la pena; tengo una manía de compartir mis experiencias de madre primeriza y me gusta beber y comer... ¡mucho!

Carolina Guisande Muvdi

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10 cosas que aprendí embarazada a los 36

Quedé embarazada por primera vez a los 36 años. Pero pasé casi la totalidad de mi embarazo y di a luz a los 37. Cuando me enteré, debí estar saltando de alegría como la primera prometida de Eddie Murphy en la película Coming to America, debí estar cantando como Mariah Carey en su primer hit de los ’90, porque es una bendición (gracias Marc Anthony), y en mi caso, un milagro; pero no, estaba como una adolescente de 16 años que acababa de “meter la pata” con su novio de 18 que le prometió que si se “dejaba un chin” no pasaba nada.

Había leído un artículo en Baby Center, la página a la que luego me suscribí y cuya aplicación bajé al celular, coincidentemente poco antes de descubrir mi condición, que decía: “El obstáculo más grande para mujeres de 35 años o mayores es quedar embarazada. La fertilidad comienza a declinar gradualmente a los 30 años…” Así que había dejado de beberme la pastilla anticonceptiva, principalmente porque no tenía novio y luego de leer esa información, ya no veía el punto.

Me había convencido de que era infértil, pero dos meses después de volver con mi pareja estaba embarazada de 4 semanas.

Debidamente confirmado por una prueba de embarazo de farmacia, una prueba de sangre y una sonografía. Y, según las pruebas de progesterona semanales que indicaban un incremento significativo cada vez, uno muy dispuesto de llegar al mundo.

A continuación les comparto lo que aprendí en los tres primeros meses como mujer embarazada (sí, mujer, aunque todavía siento que tengo 16 años, y así fue que tomé la noticia inicialmente, con nervios de confesarle su condición a sus jóvenes padres que anhelaban que cumpliera sus estudios de medicina y se graduara con honores, y no a los ya pasados de tiempo para ser abuelos que eran los míos. Soy su primogénita, y no tenían nietos hasta el momento):

Las pruebas de embarazo de farmacia son muy efectivas, incluso las baratas.

Pensé que eran ineficientes, o que de vez en cuando daban resultados incorrectos. Pero no fue así, supe que estaba positivo no dos minutos, como dicen las instrucciones, pero dos segundos después de usarla. Fui al laboratorio para confirmar, pero luego de enseñarle una foto de la prueba a la enfermera analista me dijo: “Estás dDefinitivamente estás embarazada”. Mi recomendación es hacerla cuantitativa, así sabes de una vez cuánto tiempo tiene tu bebé creciendo dentro de ti.”

La edad no ayuda. En mi caso, siento que mientras más viejo uno se pone, menos preparado se está y menos deseos de traer una criatura a este mundo, que muchas veces puede ser cruel. Creo que la ignorancia de la juventud te prepara mejor para estas cosas.

• Pero sí ayuda. A los 36 años, contarle la noticia a una señora de más de 60 años (no sé la edad real de mi madre), quién está a punto de convertirse en abuela causa alivio, no angustia, para ambas partes.

•     Los síntomas te atacan más rápido de lo que imaginas.

Como en las películas en las que la protagonista (que nunca había estado embarazada antes) corre al baño a vomitar, y no sabe lo que tiene, los síntomas te agarran y piensas que te estás muriendo de algo, pero no tienes una idea muy clara de lo que es. Tampoco es muy temprano para sentir antojos. Tenia casi dos semanas con unas ganas increíbles de comer frutas, hasta uva y piña. Los que me conocen bien saben lo inusual que es eso para mí.

•    Tu cuerpo comienza a cambiar, para siempre.

Ya no te pertenece, es una nave para llevar el encargo más importante de tu vida, y a veces pasan cosas en la nave con las que no estás de acuerdo (como ronquidos, náuseas, flatulencias, pies hinchados, constipación). Bueno, muchas veces.

•    Nunca te vas a sentir preparada, y nunca lo estarás.

Da mucho, mucho miedo saber que traerás a un ser humano al mundo, y no tienes que sentirte culpable por sentir miedo. Has asumido la responsabilidad y el honor de formar un ser de bien.

•    Todavía podrás cumplir tus sueños.

Es común sentir que ya no tendrás tiempo, o el enfoque, de cumplir los sueños y metas que aún no has alcanzado. Pero luego descubres que tienes por quién luchar aún más fuerte, que no habrá nada más maravilloso que celebrar con esa persona cuando los logres. Además, quizás descubras, y si tus circunstancias te lo permiten, que quieres dedicarte a ser madre a tiempo completo, y no hay trabajo más digno que ese.

• Todas las teorías que tenías cuando no sabías lo que era estar embarazada, se quedan siendo teorías.

Voy a hacer dieta para embarazadas, no se me van a hinchar los pies, voy a hacer ejercicios todos los días, voy a comer 100% saludable, bla, bla, bla… Luego descubrí que no hay que ser tan exigente con uno mismo, si tu cuerpo con náuseas sólo quiere pizza, come pizza. Mientras no le haga daño a la salud del bebé consiéntase, descanse, suba los pies en su sofá y vea películas o léase un libro, duerma mucho, no pasa es el fin del mundo.

•    El mundo entero tiene una opinión.

Que si vas a dar el seno, que si será cesárea o natural, que si te chequeaste la presión porque tienes los pies muy hinchados… Todas las preguntas acompañadas de opiniones y consejos que no pediste, y tú como una grabadora dañada repitiendo las mismas respuestas. Aunque la gente no lo hace con malas intenciones, cansa, y hay que armarse de paciencia. Pero es mejor evitar una discusión si tu punto de vista difiere al del “aconsejador”, al final harás lo que sea mejor para tu bebé, y eso queda entre tú y tu médico.

•    Todo vale la pena.

Ni el miedo, ni las náuseas, ni la escala que todos los días muestra un número más alto, ni pensar que todavía no estás lista ni calificada para ser madre, ni levantarte a cada rato para ir al baño, ni estar constipada, ni comerte una pizza entera tu sola, nada, absolutamente nada opaca la esperanza de conocer a esa persona que llevas dentro, y que, pase lo que pase, siempre encontrarás las fuerzas para hacerla feliz.

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